lunes, 21 de abril de 2014

Gracias, bares de Córdoba.


Tuvimos un gran Jueves Santo, un día inolvidable y vivimos momentos dignos de las mejores semanas santas que atesoramos en nuestra memoria. Acompañó el buen tiempo, sí, pero éste parecía ansioso de brindarnos una jornada tan hermosa que incluso se excedió en lo que a temperatura se refiere. Superamos los treinta grados durante una tarde-noche que no mostró el frescor de los atardeceres primaverales. En tales circunstancias, los

martes, 18 de marzo de 2014

Silencio en el templo


Necesitamos silencio, reposo, reflexión. La algarabía es tal que no hay sitio ni situación que nos libre del infernal ruido que nos rodea. ¿Acaso nadie sabe modular sus expresiones, silenciar la voz, musitar?
A mí me enseñaron a susurrar en el interior del templo, a no pasar del bisbiseo y sólo para comentar aquello que era estrictamente imprescindible. También me enseñaron a no señalar, sentarme derecho o no volver la cabeza hacia atrás; porque estaba en la iglesia, en un lugar de oración donde se debía expresar el máximo respeto y decoro. 
Me aturde entender una conversación, que resuene una voz, una risotada escandalosa o una estúpida palmada y, sin embargo, los cofrades cada vez son más dados a comportarse en la iglesia y en presencia de sus titulares como si la confianza por el hábito les hubiera relegado su respetuoso comportamiento a momentos muy determinados en los que hay que airear la parafernalia protocolaria. Sin embargo, no se dan cuenta de lo difícil que resulta enhebrar una oración, ahondar una reflexión, reconquistar un recuerdo o, simplemente, abandonarse ante la belleza de una lágrima o la tragedia de una gota de sangre. No, señores cofrades, no es posible decir Madre cuando alguien, muy cerca, recopila a voz en grito y con soniquete de tabla de multiplicar los nombres de las marchas que se tocaron en el último certamen de bandas; ni tampoco puede uno dejarse caer por las volutas de un bordado si alrededor el movimiento es continuo, llegando al colmo de la exasperación y rozando el colérico exabrupto cuando alguno que otro se coloca en nuestro campo de visión con codos alzados y manos sujetando el maldito aparato del "fotomensaje" que, para plenitud y apogeo del mismo, le lanza un silbido musical al Señor, indicando que al otro lado de la línea alguien ha sido muy oportuno con su mensaje.

P.D. Inspirado en el día de la fecha al leer este interesante artículo de Antonio Varo.

martes, 18 de febrero de 2014

El cofrade cebolla



La primera capa es más bien oscura: el traje. Le hace ser circunspecto, serio, almidonado, distante y comedido. Así va a su quinario o al pregón, diríamos que a cualquier acto, por muy informal que sea. No hace comentarios públicos y es “persona de orden”. Besa las manos sacerdotales y estrecha con jactancia la de políticos afines y contrarios.
La segunda es una capa de ida y vuelta. No sabemos bien la tendencia del personaje. Vocifera contra la Iglesia y la clase política, a unos porque le han prohibido taladrar el retablo del altar mayor para colgar sus doseles y a otros porque no le aumentan la subvención que también dan a peñas y carnavaleros. Aun así, al final se doblega y con un "qué le vamos a hacer" sigue adelante.
La más profunda tiene un tono más claro, también más sucio. El cofrade se mueve en su ambiente más ufano, rodeado de los suyos y se descubre tal cual es. Depotrica contra todo y contra todos, no ve nada positivo ni bien, pero, eso sí, de su casa hermandad hacia afuera, porque para él la perfección tiene nombre: su cofradía. Cualquiera le dice que su Virgen va mal vestida o que su Señor tiene mala pinta; se juega uno el físico, aunque, pasados unos meses, acabe promoviendo el cambio de vestidor o encargando una nueva imagen cristífera. Claro, que todo lo anterior siempre que esté en el grupo dirigente, porque si es opositor en candidatura derrotada no dejará títere con cabeza ni en su propia hermandad.

¿No es verdad que todos somos un poco cebolletas?



martes, 10 de diciembre de 2013

Por una semana santa sostenible


Prensa, pregoneros y cofrades varios se han encargado durante años de modelar el lenguaje políticamente correcto en torno a la carrera oficial que las cofradías hacen en semana santa. Desde expresiones denigrantes como "el culo del caballo" para referirse a la estatua ecuestre de las Tendillas, centro neurálgico del recorrido oficial o "el paseo entre escaparates" a la hora de hablar de la calle Claudio Marcelo, a otras laudatorias dirigidas al tan deseado templo mayor como "el sentido auténtico de la estación de penitencia", "el marco incomparable" o el "todos a la Catedral". Todo ello ha derivado en una sensación incómoda, marginal, de quien no ve tan claro el cambio de recorrido; convirtiéndose en poco menos que un apestado incapaz de expresar su disidencia sin el temor a ser señalado como retrógrado o incapaz. El lenguaje  se ha revelado como la mejor arma punitiva en este proceso, de manera que se ha creado todo un entramado escaso de razones pero ahíto de palabras, encapsulando el asunto catedralicio en un tema indiscutible protegido por consignas de todo tipo. Quien intente asaltar la muralla dialéctica de la carrera oficial en la zona que rodea a la Catedral, debe afrontar desprecios e incomprensiones propias de las elites que miran desde las alturas al elemento subalterno que pretende hacerse entender.
Esto es muy propio de la política y lo vemos en los lemas que han trazado una línea divisoria entre unos y otros. Así, por ejemplo, los “derecho a decidir” o “violencia de género” sitúan al discordante fuera de juego, pues no se le permitirá negar la mayor y habrá de moverse en el estrecho margen que le permita la perdida batalla del lenguaje, aceptando, en los ejemplos propuestos, discutir sólo dentro del marco del derecho conquistado o asumiendo la maldad masculina.

Así que ya saben, una semana santa sostenible, puesta en valor, igualitaria, identitaria y  con perspectiva de género, en la que los nazarenos y las nazarenas transcurran libremente por el recorrido diseñado por el pensamiento único. Y a callar.

domingo, 25 de agosto de 2013

La papeleta de sitio



Este es el diseño de papeleta para el Vía Crucis que he realizado para mi Hermandad. Al final resulta que uno que no es demasiado "fan" de estos eventos está todo el día liado con el tema. Cosas de la vida.


viernes, 9 de agosto de 2013

La oportunidad





Una curiosa entrada de Blog que nos muestra que en fotografía no sólo interviene el factor artístico, sino que el momento de la captura, el "don de la oportunidad", es fundamental para esas fotos que se hacen famosas y quedan en nuestra memoria.

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Cuando el fotógrafo pasaba por allí

miércoles, 7 de agosto de 2013

Se acerca el Magno

Este es el vídeo oficial de la Agrupación de Cofradías para la promoción del Vía Crucis


Y la camiseta para los costaleros, que se ha presentado en dos colores:




La información la publico en este BLOG y en la web de la Agrupación