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domingo, 19 de junio de 2016

Música y afición


Me llama mucho la atención que los cordobeses acudan a La noche blanca del flamenco cuando el ambiente cultural de la ciudad es mínimo. La Orquesta de Córdoba languidece temporada tras temporada (en el magnífico concierto de despedida de la temporada del pasado viernes había poco más de media entrada en el teatro), el festival de la guitarra sólo llena cuando vienen grandes figuras del rock internacional y las actuaciones o edición de trabajos discográficos relacionadas con el flamenco es inexistente.

jueves, 5 de noviembre de 2015

La celosía que hizo mi suegro



Ha quedado muy claro. No es un asunto artístico, histórico, patrimonial o logístico; es, simplemente, las ganas que tienen algunos partidos políticos de fastidiar a todo aquello que tenga que ver con la Iglesia. Parece que no hay problemas en nuestra querida Córdoba que ocupen las mentes de esta gente. Ni la economía, ni el tráfico, los impuestos o el desarrollo; no, nada de eso importa. Lo que de verdad llena páginas de periódicos es la titularidad de un templo o una obra menor que se pueda realizar en dicho edificio.

martes, 11 de junio de 2013

Esa feria que se fue.

Terminados los días de alboroto que nos trajo el mes de mayo, puede ser recomendable cierta crítica ante tanto festejo mal planteado. Reconozco que esto no es demasiado popular, pues la mayoría estará encantada de haber retozado en el lodazal del Arenal, pero bien es cierto que demasiados cordobeses hemos comenzado una diáspora que nos aleja, cada año más, de una feria que nos resulta extraña, ajena y poco acorde con lo que entendemos ha de ser un lugar de entretenimiento y diversión, además de punto álgido de las fiestas locales.

Mi visión de la feria se remonta a los años en los que el Real se encontraba en el Paseo de la Victoria, un lugar céntrico, fresco y elegante, en el que hemos disfrutado de momentos inolvidables. El cambio al recinto del Arenal nos enfrenta a la suciedad, incomodidad, el calor sofocante y el nuevo modelo de fiesta “abierta”. Indudablemente, proponer el regreso de la feria a la Victoria no es acorde con una ciudad moderna y organizada, pero la “feria abierta” que se impuso en el año 1994, ya en el Arenal, presumía de ser muy "acogedora" y, sobre todo, del gratis total en el acceso a las distintas casetas. Que todos puedan entrar con total libertad en las casetas feriales parecería positivo y animaría a todos a pasar sus tiempo en el recinto; pero, evidentemente, ese no ha sido el resultado. La "feria abierta" ha propiciado que el sistema de mantenimiento económico de las casetas no sean sus socios, sino los clientes que esporádicamente pasan por su barras y, como es lógico, a más clientes más beneficio; por lo tanto, se gastan lo justo en decorarlas y buscan más metros de barra y de carpa. En definitiva, resulta algo cutre y horroroso. Al ser cutre y horroroso se invita a que las personas que acuden a su interior vistan de igual forma: camisetas y chanclas; se comporten de igual forma: borracheras y peleas; o busquen lo mismo: alcohol y discoteca. Esto ha expulsado a las familias de la feria, quedando como un simple polígono discotequero iluminado por las luces de las ambulancias, perfumado por el aroma del pollo frito y amenizado por las cargas de lo antidisturbios. 

Esperemos que el trabajo de asociaciones como Casetas Tradicionales o la insistencia de periodistas como Luis Miranda impulsen otra mentalidad respecto a este lamentable evento.



La suerte de la fea


Las claves de Diario Córdoba



lunes, 3 de junio de 2013

Otro Corpus decadente

Corpus 2013 galería de fotos


Una vez más, la procesión del Corpus Christi en Córdoba queda desangelada, triste, poco trascendente, pese a la importancia que tiene el hecho de ser la Forma Sagrada quien la preside. Poco público, escasísimo; sólo al regreso de Tendillas, al inicio de la calle Jesús y María, se concentraron más personas a la sombra de los edificios. No demasiado clero, apenas niños vestidos de primera comunión, escasez en los cortejos… En fin, salvo por las cofradías, las cuales estuvieron representadas en su mayoría y son quienes tienen el interés de montar altares en el recorrido, lo demás quedó indolente y apático.
Por más que se comentase, no hay excusa con el argumento de la noche de feria, de la misa tempranera o de la cercana playa malagueña. El Corpus no funciona en Córdoba porque esta ciudad no cuida sus tradiciones más señeras, porque no hay demasiado interés por parte de la autoridad eclesiástica en dar un giro a esta situación y porque a nuestra apatía habitual como cordobeses se une el desarraigo de una población que no ve más allá de la esquina de su calle.
Habrá que introducir cambios en recorridos, retrasar la hora de salida, sumar a la procesión devociones notables de la ciudad y adecuadas para el Corpus, realzar las representaciones seglares y religiosas en cantidad y calidad, introducir grupos de música de capilla que dirijan los cantos (no un altavoz en un carrito de compra), dejar la organización del cortejo a quien de verdad entiende de eso (cofrades, no vigilantes de la Catedral) y, además, contar con una serie de actos alrededor de ese día que magnifiquen la festividad.
Ya el Obispo, en su alocución en la Plaza de las Tendillas, acertó al dirigirse a las autoridades presentes y recordarles que, como cristianos, mostramos nuestra fe públicamente; si bien es cierto que no pudo escucharlo la principal autoridad de la ciudad, el Alcalde,  quien se encontraba ausente de este acto. Por cierto, pequeño gazapo de D. Demetrio quien al agradecer al Ejército su participación en la procesión, ensalzó sus “artes marciales”, en lugar de su marcialidad; bueno, tal vez también dominen el kung-fu.

¿Sería conveniente volver el Corpus al jueves? 


* Me apunta el amigo Joaquín de Velasco que, además de las cofradías, la Adoración Nocturna es otro de los grupos de laicos que siempre están presentes en esta celebración. Como tiene razón, añado esta nota a pie de página.

jueves, 16 de mayo de 2013

El Día del Libro



Una lástima que en nuestra ciudad la cultura haya sido sustituida por el rancio costumbrismo más esclerotizado. 
La foto superior corresponde a la feria del libro de este año celebrada en el Gran Capitán. Bien es verdad que no había exceso de expositores ni de nuevos títulos con interés. Últimamente vemos los mismos nombres en las portadas de los volúmenes expuestos en las tres o cuatro librerías de nuestra alegre ciudad. Pero también nos apena que el Día del Libro pase con más pena que gloria por estas calles que sólo se ven transitadas para la fiesta y el copeo. Córdoba se recrea en la ignorancia y ensalza ideas que hace tiempo tendrían que haber dejado de ser el referente social. Y si no, lean la entrevista con uno de los baluartes de esta ciudad, de la que extraigo esta cita que no tiene desperdicio: "cuando uno termina su trabajo, llega a su casa y la mujer está fregando y no nos deja ni pisar, coge y se baja a la peña". Tras leer esto no puede sorprendernos que Córdoba siga ocupando los últimos lugares en edición de libros, como aparece reseñado en la información de ABC.

Y no vamos a mejor. Si buena parte de la sociedad cordobesa es así y piensa de esa forma, los libros no tienen cabida en los anaqueles de las viviendas. Antes habrá lugar para una televisión que imponga su ley a base de pulgadas, unos euros para gastar en bares y unas horas para consumir en batallas balompédicas. 

El peñista mayor

jueves, 9 de mayo de 2013

Cruces o desmadre





Ha terminado una semana importante para muchas de nuestras hermandades: Las cruces de mayo. Una semana de intenso trabajo en la que se busca la forma de aportar unos ingresos extraordinarios a las cofradías. Entiendo que el esfuerzo que todos hacemos ha de verse recompensado con ese dinero que tanta falta hace, sobre todo tras los dos años que llevamos de lluvia en este festejo. Al mismo tiempo, nos hacemos partícipes de una tradición que la Iglesia adoptó al cristianizar esas veladas paganas que en la antigüedad festejaban la primavera con bailes alrededor de un árbol y que con la escusa del hallazgo de Santa Elena de la Cruz de Cristo pasó a formar parte del calendario de conmemoraciones cristianas, concretamente el 3 de mayo; el atavío de una cruz era propio de vecinos de calles y plazas, quienes aportaban las flores de sus casas y bailaban y cantaban canciones típicas del lugar. Hasta aquí todo podría parecer que tiene un sentido, y que la conjunción de la remembranza de la Cruz y de las necesidades (cada vez mayores) de las hermandades hacen de esta fiesta un punto de encuentro bucólico e interesante para todos. Pero, querido lector, nada más lejos de la realidad. El caos que se apodera de la ciudad en el día festivo del primero de mayo (día del trabajo desde hace unos años) por mor de esta celebración, me lleva a pensar si esto no está tomando unos derroteros impropios de lo que debería ser una fiesta sencilla que se expande por las calles y plazas de Córdoba. El ruido insoportable de los altavoces hasta la madrugada, las concentraciones masivas de personas en estado de embriaguez, la suciedad, el rastro de orina que permanece durante días, los cortes de tráfico, las cargas policiales, peleas..... En fin, una desastrosa imagen para quienes nos ocupamos de intentar sacar adelante nuestras hermandades. 

Aun así, hay hermanos mayores que solicitan ampliar los día y el horario de las barras instaladas con el fin de hacer más caja, aunque no sé si nos paramos a pensar que cada vez nos parecemos más a la feria y el despropósito que ello supone. Los vecinos cada vez más disgustados presionan desde los medios de comunicación al Ayuntamiento y no tardaremos en ver prohibiciones y recortes en el desmadre que actualmente tenemos. 
Lo peor es que esto afectará a todas las cruces y a todas las hermandades, cuando no todas son iguales. También tenemos cruces familiares, que controlan las molestias que causan, que no tienen denuncias de vecinos ni apercibimientos de la autoridad, a las que se puede ir con la familia, con niños, sin arriesgarse; pero que pagarán por el modelo que otros han seguido y que tan pingües beneficios económicos les dan.
Entiendo que la Iglesia quiera quedarse sólo con la exaltación de la cruz del 14 de septiembre y que no desee tener mucho que ver con esos días que, como dice nuestro Ayuntamiento, son del “mayo festivo” y que centran en torno al día del trabajo (sin trabajar) lo que podría tener un mayor carácter religioso.