jueves, 5 de noviembre de 2015

La celosía que hizo mi suegro



Ha quedado muy claro. No es un asunto artístico, histórico, patrimonial o logístico; es, simplemente, las ganas que tienen algunos partidos políticos de fastidiar a todo aquello que tenga que ver con la Iglesia. Parece que no hay problemas en nuestra querida Córdoba que ocupen las mentes de esta gente. Ni la economía, ni el tráfico, los impuestos o el desarrollo; no, nada de eso importa. Lo que de verdad llena páginas de periódicos es la titularidad de un templo o una obra menor que se pueda realizar en dicho edificio.


Llamemos a todos por sus nombres. En la Catedral de Córdoba existen unas celosías de madera realizadas en los años setenta del siglo veinte que no pueden sustituirse por otras idénticas con mecanismos que permitan su retirada para dejar expedito el tránsito de las cofradías de Semana Santa por el interior del templo. Hace unos meses la Junta de Andalucía, concretamente su Consejería de Cultura, da el visto bueno a la sustitución de la celosía y el Ayuntamiento hace lo propio a través de la Gerencia de Urbanismo. Parecía que todo estaba resuelto, pero no pasaron unas semanas cuando las elecciones municipales dan el gobierno local a la extraña coalición de PSOE-IU apoyada por Ganemos. Al mismo tiempo, en la Consejería de Cultura de la Junta se produce un relevo que también lleva aparejado el cambio en su Delegación en Córdoba.
Veamos quiénes son las nuevas personas, las que accedieron a los cargos. En la alcaldía tenemos a Isabel Ambrosio, anterior Delegada de la Junta en Córdoba y, por lo tanto, conocedora del asunto. En Urbanismo encontramos a un comunista que, en cierta ocasión, especuló con una supuesta homosexualidad del Obispo de Córdoba y que parece obsesionado con el tema religioso, aunque sólo si es católico, porque le va lo musulmán. En el Ayuntamiento se encarga de la relación con las cofradías y ocupa amplias parcelas de poder David Luque, cofrade de varias hermandades y antiguo miembro de la Agrupación de Cofradías. Mientras, en la Consejería de Cultura de la Junta tenemos a nuestra insigne Rosa Aguilar, la antaño alcaldesa comunista de Córdoba que se pasó al socialismo y que no dudaba en coger la vara para salir en procesiones de Semana Santa. Finalmente, el Delegado de Rosa Aguilar en Córdoba es, nada más y nada menos que Francisco Alcalde, expresidente de la Agrupación de Cofradías. Como vemos, todos los implicados en el asunto de la celosía han tenido relación con Córdoba, la Iglesia y las cofradías de Semana Santa. Pese a ello, todos se esfuerzan en fastidiar, en intentar que no se haga lo que parece razonable y en dejar que pase el tiempo como medio de dar aire a plataformas contrarias a que la Catedral sea de la Iglesia o a partidos políticos de escasa presencia aunque gran influencia municipal, como Ganemos. Esta es su “peleílla” particular, su razón de apretar filas, mientras Córdoba sestea ante tanta dejadez de sus dirigentes de los asuntos realmente importantes.
En medio de todo esto, aparece el hijo de de la Hoz, arquitecto que diseñó la celosía junto a Víctor Caballero copiando unos motivos que ya existían en el templo, para elevar denuncias que protejan la obra y a quien parece preocupar mucho esta celosía y menos el estado en que se encuentra el Hospital Provincial, también diseñado por su progenitor y al que se le agregan módulos por doquier.
Y a todo esto, quienes hicieron la famosa celosía fueron los carpinteros de la Maderera Industrial, empresa que tenía su sede en la calle Doña Berenguela y donde mi señor suegro cortó, lijó, barnizó y ensambló una obra que nunca supuso que llegara a ser el centro de tanta polémica y tiras y aflojas. Él me dice que es un trabajo bien hecho, a conciencia, pero que nunca pensó que su serrucho diera lugar a tanta palabrería ni tanta iniquidad.


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